Commission Shift organizó un grupo de trabajo con diversas partes interesadas para elaborar recomendaciones destinadas a la Comisión Ferroviaria (RRC). Estas recomendaciones tienen por objeto orientar a la RRC al iniciar el proceso de elaboración de normas para actualizar su normativa sobre pozos inactivos, un proceso exigido por el proyecto de ley del Senado (SB) 1150.
El panorama general: dar prioridad a las comunidades y a su salud y seguridad
Las recomendaciones del grupo de trabajo hacen hincapié en que obtener una prórroga para retrasar el taponamiento de un pozo antiguo es un privilegio, no un derecho. La RRC debe denegar las prórrogas para el taponamiento de pozos que pongan en riesgo la salud pública, la seguridad o el medio ambiente. Las normas deben redactarse para prevenir fallos, no solo para reaccionar ante ellos. Además, celebrar audiencias públicas en las comunidades afectadas por la actividad petrolera y gasística y hacer que todo el proceso de elaboración de normas sea fácilmente accesible para todos garantizará que la RRC tenga en cuenta las preocupaciones de la comunidad y las repercusiones públicas de dejar los pozos sin taponar.
Limitar las prórrogas y eliminar las lagunas legales
- Plazos: Una vez que un pozo haya estado inactivo durante 15 años, los operadores solo podrán obtener prórrogas por un máximo de dos años adicionales, a menos que presenten un plan de cumplimiento completo y aprobado por la RRC. Las empresas solo podrán obtener un máximo de tres prórrogas por dificultades económicas y deberán demostrar que pueden cumplir de manera viable con sus obligaciones de retirada de activos.
- Definición de «dificultades»: Las empresas no deberían obtener prórrogas simplemente alegando «dificultades financieras». Este término requiere criterios estrictos y cuantificables para determinar qué situaciones lo cumplen (como una caída drástica de los precios de mercado durante meses). El coste de taponar un pozo no debería considerarse una dificultad, y las empresas deberían demostrar, mediante una revisión de sus cuentas, que se están preparando para los costes de desmantelamiento de los pozos y que están contribuyendo a su financiación.
- Exigir planes viables: Las empresas deben presentar planes claros y viables, y actualizarlos anualmente, para el taponamiento de pozos, la puesta en funcionamiento de pozos, la superación de dificultades financieras y la demostración de que se están preparando para futuras obligaciones relacionadas con el cierre de pozos.
- Producción real en los pozos «reactivados»: si una empresa obtiene una prórroga a cambio de comprometerse a reactivar un pozo antiguo, este debe volver realmente a estar en funcionamiento y producir en cantidades rentables. Una reactivación breve de un pozo marginal no debería considerarse válida.
Asegúrate de que los pozos sean seguros
- Prohibición de las extensiones en zonas de alto riesgo: La RRC debería identificar las zonas más peligrosas (como aquellas con productos químicos corrosivos o formaciones de alta presión) y considerar la prohibición de las extensiones de taponamiento para todos los tipos de pozos inactivos en dichas zonas, ya que el riesgo de fallo de los pozos es demasiado elevado.
- Requisitos de ensayo más estrictos: La RRC debe modernizar la forma en que evalúa el estado físico de los pozos (ensayos de integridad mecánica) exigiendo equipos nuevos y de alta precisión; ensayos de presión hidráulica más rigurosos (especialmente en zonas de alto riesgo); mayores requisitos de notificación y presencia de testigos; y una comunicación segura y precisa de los resultados.
- Inspecciones independientes: Es necesario que un inspector externo autorizado y certificado realice y verifique estas pruebas fundamentales de los pozos para garantizar el cumplimiento de unos altos estándares y evitar fraudes.
- Priorización basada en el riesgo: aplicar el «sistema de priorización de pozos abandonados» de la RRC a la flota inactiva de un operador para abordar primero los pozos más peligrosos.
- Protección del agua: Si un pozo no supera una prueba de integridad, deben establecerse medidas de seguridad adicionales para garantizar que el agua de los alrededores no se contamine y que se repare cualquier fuga.
Reforzar las normas para poner fin a las transferencias indebidas
- Solo operaciones de buena fe: Se exigirá un análisis certificado que demuestre que el pozo sigue teniendo un valor económico superior al coste estimado de su taponamiento, y que el nuevo operador tenga un historial de cumplimiento normativo y parezca estar en condiciones financieras de taponar sus pozos.
- Fianza por el coste total: Fomentar y exigir el pago de una fianza por el coste total en determinadas circunstancias, a fin de garantizar que el coste total del taponamiento corra a cargo del pozo, independientemente de quién sea su propietario.
- Notificar a los propietarios: Se debe informar a todos los propietarios de la superficie y de los derechos mineros de quién compra y vende los pozos situados en sus terrenos, y se les debe conceder derecho a intervenir en cualquier procedimiento relativo a las transferencias o prórrogas.
Responsabilidad y transparencia
- Sanciones más severas: Establecer sanciones administrativas lo suficientemente elevadas como para disuadir de las conductas indebidas. Si se descubre que un operador presenta información fraudulenta, deberá enfrentarse a las sanciones máximas, incluso en caso de reincidencia.
- Puntuaciones de cumplimiento: Crear un sistema de puntuación del historial de cumplimiento (similar a una calificación de riesgo) para cada operador. Una puntuación baja y las infracciones reiteradas deberían hacer que un operador no pudiera optar a prórrogas ni a la cesión de pozos.
- Datos públicos: La RRC debe poner a disposición del público la información relativa a las ampliaciones de pozos y al cumplimiento de las normas por parte de los operadores, mediante informes mensuales o consultas de datos en línea.