Por Amy Mall
19 de febrero de 2026
El sector de la producción de petróleo y gas de EE. UU. ha experimentado un auge en los últimos 20 años, con un 30 % más de pozos en producción en 2020 que en 2000, lo que nos convierte en el mayor productor mundial de combustibles fósiles —y es probable que esta expansión continúe en un futuro próximo—. Esta industria contaminante acarrea una serie de importantes efectos nocivos para el medio ambiente y la salud pública en las comunidades locales. Con un Gobierno federal que está revirtiendo las escasas restricciones federales sobre el petróleo y el gas y abandonando la protección del medio ambiente, la regulación y la aplicación de la normativa a nivel estatal son más importantes que nunca.
Un nuevo informe del NRDC analiza las normativas estatales de los 12 principales estados productores de petróleo y gas durante los últimos 15 años para determinar si estos estados están protegiendo adecuadamente a las comunidades de los daños derivados de la extracción de petróleo y gas. En definitiva, nuestro informe revela que ningún estado está haciendo todo lo posible para proteger a sus residentes; los estados que son líderes en determinadas categorías siguen estando a la zaga en otras.
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