Christi Craddick gana decenas de miles de dólares con acciones de empresas petroleras, ha tomado vuelos pagados por la industria y organizó un acto de campaña organizado por uno de los mayores productores de petróleo de Texas. También es la principal reguladora estatal del petróleo y el gas, al frente de una agencia que podría suponer un enorme obstáculo para una de las principales políticas climáticas del Presidente Joe Biden.
Como presidente de la electa Comisión de Ferrocarriles de Texas, Craddick supervisa a las empresas de combustibles fósiles que aportan una gran parte de la contaminación por gases de efecto invernadero de Estados Unidos, incluido el potente gas metano. Los tres comisarios republicanos de la agencia se oponen a una iniciativa de la administración Biden para reforzar la supervisión de las emisiones de metano, una norma que Craddick ha calificado de "ataque a la industria que tanto aporta a nuestro estado".
Los comisionados - Craddick, Wayne Christian y James Wright - están financieramente involucrados con la misma industria, con conexiones que incluyen contribuciones de campaña, ingresos comerciales y propiedad de acciones de la compañía, de acuerdo con los registros de divulgación estatales revisados por POLITICO.