Por Mike Lee
27 de abril de 2026
Los dos principales estados productores de petróleo se encuentran en una encrucijada mientras intentan resolver uno de los problemas más espinosos del sector: deshacerse de miles de millones de galones de aguas residuales saladas y oleosas que se generan junto con el crudo.
Investigadores universitarios de Texas y Nuevo México afirman que la tecnología desarrollada en los últimos años permite a las empresas depurar estos residuos, conocidos como «agua de producción», para que puedan verterse en aguas superficiales, como los ríos, o desviarse para usos como el riego de cultivos.
Sin embargo, las autoridades reguladoras estatales siguen mostrándose cautelosas ante esta idea.
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